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martes, 19 de febrero de 2013

NADAL

Vuelve Nadal. Regresa pese a sentir aún molestias en el tendón de su rodilla. La primera pregunta es si puede un deportista jugar con dolor. Depende de la fase de la tendinosis. Puede sufrir molestias al terminar los esfuerzos, durante o antes y después de los mismos. Hay cuatro fases clínicas de la lesión: Grado 1: Dolor sólo al acabar la actividad física. Cede con el reposo y no limita la actividad. Grado 2: Molestias durante y después de la actividad física. El paciente puede hacer su actividad física con molestias. Grado 3: Dolor durante y después de la actividad física, que se ve mermada por el mismo. Y grado 4: molestias durante las actividades de la vida diaria. Puede llegar a producirse la ruptura del tendón. Rafa tuvo una parcial, a nivel del polo distal de la rótula, del tendón rotuliano, según informó elDr. Ruiz Cotorro, y una inflamación de la grasa de Hoffa, que rodea la rótula. Con frecuencia en estas tendinopatías crónicas, la imagen en la ecografía y la resonancia magnética es satisfactoria, pero algunos pacientes siguen con dolor. Los médicos no sabemos por qué. Ojalá los nuevos ecógrafos-elastógrafos de última generación nos permitan ver más allá, la elasticidad del nuevo colágeno, y poder reclasificar e interpretar el grado de lesión y el pronóstico clínico. Estos puntos oscuros en la ciencia de las tendinopatías suponen hoy un desafío para un deportista de élite, para su equipomédico y técnico y para la reincorporación a la competición. Con frecuencia se aconseja al deportista que vaya poniéndose a prueba, complementando su entrenamiento específico con otros deportes menos traumáticos (bici, natación…) y buscando sus límites y administrando sus descansos y fases de recuperación. En esta fase podría estar Rafa. La mayoría de los deportistas consiguen, poco a poco, olvidar el dolor y en semanas omeses, es impredecible, recuperan su condición física y se olvidan de su enfermedad. Otras veces el deportista no encuentra el equilibrio, no se consigue la desensibilización de la zona y, pese a que las pruebas de imagen actuales digan que el tendón está regenerado, el dolor vuelve y limita la actividad. En este caso, el camino es más tortuoso. Las tendinopatías han obligado a superatletas a cambiar su técnica de carrera (Haile Gebrselassie) o de salto (Bob Beamon). Nadal sorprende a los profesionales, técnicos y estudiosos de la biomecánica y la fisiología del esfuerzo por su técnica de golpeo. Con un giro coordinado de su cuerpo, de hasta 90º, arrancando el movimiento del brazo desde abajo y desde atrás,manteniendo el brazo recto, golpeando la pelota cuando empieza a caer y con un giro imposible de muñeca en el tramo final de su golpeo, consigue que la pelota tenga mucha más inercia de giro que lamedia de los profesionales de élite del circuito. Los jugadores profesionales de tenis imprimen a sus golpes una fuerza capaz de hacer girar la pelota a una media de 2.700 revoluciones por minuto. Nadal imprime una media de 3.300 revoluciones por minuto (500 más que Federer y 1.500 por encima de Pete Sampras) con picos de 4.900, y pasa la pelota sobre la red con más margen que otros tenistas. Cuando la pelota bota, esas revoluciones la impulsan hacia delante con muchísima inercia, haciendo difícil la respuesta para el rival. Patrick McEnroe, manager general para el desarrollo de la Asociación de Tenis de los Estado Unidos (U.S.T.A), afirma: «Si los golpes de Nadal te pillan en posición defensiva, es imposible mantener la defensamás de dos o tres golpes». Este modo de golpear va, poco a poco, madurando el punto, algo que en tierra batida se ha comparado con una partida de ajedrez en la que cada movimiento (desplazando al rival a un lado y otro de la pista), cada golpe, es una parte de los siguientes, del jaque mate final. Además, el campeón puede, con su extraordinaria movilidad, cambiar su estrategia de defensa a ataque. Pero esta técnica, esta movilidad y el mantener siempre el balance y el centro de gravedad conlleva un sobreesfuerzo complementario de las piernas. Para ir ganando, poco a poco, terreno al rival, el golpeo exige que Rafa llegue a tiempo para posicionarse, asentar las piernas, colocar el cuerpo y poder desarrollar todo su potencial en cada golpe. Con su peso y altura, este esfuerzo es un permanente castigo para sus rodillas, que han de frenar la inercia y la energía de sus desplazamientos para volver a recuperar la posición.Y así, jugando cada punto como si fuera el último, hasta que llega la temida tendinopatía, la fase final, la manifestación clínica de un microtraumatismo repetido, momento en que la estructura del tendón ya está alterada (incluso conmicrorroturas). Aquí inició Rafa el camino de la recuperación, que pasa por la regeneración del tendón con la infiltración de plasma rico en factores de crecimiento u otras terapias biológicas. Pero el origen, las causas biomecánicas, los microtraumatismos, el modo de jugar siguen ahí, una vez recuperado el tendón, amenazando al deportista. ¿Cuál será el camino de Rafa ahora? Aunque le respondan las rodillas, es probable que nuestro campeón quiera cuidarse y dosificarse seleccionando los mejores torneos y que modifique o perfeccione parte de su repertorio técnico ganando eficiencia. Y esa progresión técnica no le hará perder ni un ápice de su voluntad y entrega. Manuel Villanueva y Álvaro Iborra son expertos enmedicina deportiva, terapias regenerativas y miembros de la plataforma ‘Tulesiondeportiva.com’.

PAU GASOL,¿ UN GIGANTE CON PIES DE BARRO?

Pau Gasol, ¿un gigante con pies de barro? -elConfidencial.com EL JUGADOR DE LOS LAKERS SUFRE UNA FASCIA PLANTAR Pau Gasol, ¿un gigante con pies de barro? Pau Gasol, alapivot de Los Ángeles Lakers, 213 cm y 113 kg de talento, es el mejor jugador de baloncesto español de todos los tiempos, un ejemplo en lo profesional y en lo personal. Sin duda, un gigante ¿con pies de barro? Si analizamos su trayectoria humana y profesional la respuesta es un rotundo no. De sus virtudes personales destaca su inteligencia, voluntad, respeto por los demás y una formaciónintelectual que le diferencian de la mayoría de los deportistas, como ha destacado Aíto García Reneses en numerosas ocasiones. Cuando Pau pasó a jugar en el Barça B, además de los entrenamientos con el resto del equipo, hacía sesiones de técnica individual a las ocho de la mañana; lo que le permitía compaginar el entrenamiento con sus estudios de Medicina. Así reforzaba los fundamentos, cultivaba su disciplina y continuaba su formación intelectual. Uno de nuestros maestros decía: "El médico que sólo sabe de medicina, ni de medicina sabe", cambien médico por deportista y tendremos la fórmula de un líder, con una excelente formación integral, sin descuidar los fundamentos del baloncesto y de la preparación física, como nos demostró cuando llegó a la NBA, trasformando su cuerpo, adaptándolo a las exigencias de la nueva competición. Pau ha asombrado desde el principio de su carrera por sus enormes recursos técnicos. Es capazde girar hacia ambos lados cuando está en el poste, con uno de los mejores promedios de la NBA desde el poste bajo (casi un punto por jugada). Capaz de correr y driblar como un base, de pivotar y exigir a sus pies como un bailarín, sus pies han dicho basta. Pau ganó dos ligas ACB con el Barcelona, fue seleccionado en el 'draft' de la NBA de 2001 en tercera posición. Estuvo en losMemphis Grizzlies, desde el 2001 al 2008, siendo el líder, llevando al equipo a jugar los 'play-off' y siendo seleccionado para el 'All-Star'. La recompensa vino al recalar en Los Ángeles Lakers, donde ha sido el primer jugador español en ganar el anillo de la NBA, en dos ocasiones. Los triunfos con la Selección española son regalos para la historia y para la retina de niños y mayores que ven en él el ejemplo a seguir. En diciembre de 2012, los Lakers anunciaron que Pau sufría fasciosis plantar pero nuestrocampeón siguió adelante. Una vez más, carecemos, como en el caso de la rodilla de Nadal, de elementos pronósticos para orientar el tratamiento o los periodos de descanso. Esta vez, la evolución ha sido mala, pero nadie podía predecir el riesgo con los medios actuales. Es posible que la irregular campaña de los Lakers y el difícil momento de Gasol le hayan perjudicado y empujado a asumir riesgos que, en otras circunstancias, no hubiesen sido necesarios. Además, Pau se había enfrentado, como su amigo Rafa Nadal, a una tendinosis de la rodilla que le había apartado de las canchas durante 8 partidos consecutivos, y cuya influencia en el apoyo y la sobrecarga de la fascia plantar sería motivo de discusión. El propio Pau reconoció haber convivido con la lesión antes de hacerla pública, tras hacerse una resonancia a finales de diciembre, y que esperaba que el dolor no fuese a más y no tener que perderse partidos. Ahora el pie, la fascia plantar del derecho, se ha roto, lo que le va a tener entre 6 y 12 semanas lejos de las canchas. ¿Qué es la fascia plantar? La bóveda plantar que crea el pie se ha comparado con un arco. La fascia plantar sería la cuerda de ese arco. Es una estructura acintada formada por tejido colágeno que se localiza en la planta del pie y que se expande, a modo de abanico, desde el hueso del talón o calcáneo, hasta la región anterior del pie. Su misión es la de amortiguar los impactos y dar soporte al pie cuando caminamos, corremos o saltamos. La fascia plantar es un estabilizador estático del arco longitudinal medial del pie y es un estabilizador dinámico que ayuda a la musculatura intrínseca en la fase de despegue del pie. La fascia y el pie reciben una fuerza de reacción al caminar que alcanza 1.2 veces el peso corporal y hasta 3 veces este durante la carrera. La fascitis o fasciosis plantar (pues es una degeneración y no una inflamación) es una lesión frecuente entre deportistas (principalmente corredores por la repetición de impactos durante kilómetros y kilómetros), personas que están mucho tiempo de pie, con sobrepeso u otras alteraciones estructurales. En los EEUU, se calcula que afecta a casi dos millones de personas anualmente. El factor que parece influir de manera dominante en el corredor es el tipo de pisada. Una pisada inadecuada favorece y aumenta los microtraumatismos de repetición sobre la fascia plantar, provocando inflamaciones repetidas. A largo plazo, estos procesos inflamatorios se traducen en un deterioro del colágeno de la fascia y no una inflamación, por lo que en los últimos años estamos cambiando la terminología de fascitis (inflamación) por fasciosis (degeneración) y, a su vez, la manera de enfocar el tratamiento, ya que hemos pasado de actuar con antiinflamatorios a utilizar terapias regenerativas. El arco plantar debería tener la flexibilidad justa para absorber los impactos sin dejar de mantener la bóveda plantar. Aunque cualquier concepto de microtraumatismos o fatiga puede ser entendido con simple lógica, no hay herramientas clínicas para medir la elasticidad óptima de este tejido. Es razonable pensar que varias causas concurran en cada paciente, dificultando hacer un diagnósticobiomecánico infalible. Algunos estudios indican que la fascia plantar no puede sufrir elongaciones superiores al 2% sin que se produzcan microrroturas en la misma. Durante la carrera, en cada paso, el pie sufre fuerzas tres veces superiores al peso corporal, hasta 90 veces por pie y por minuto. ¿Cómo se presenta? Generalmente de forma insidiosa, afectando más a un pie que a otro. El paciente refiere dolor en la parte interna del talón que empeora, llegando a provocar cojera, al levantarse de la cama, tras los periodos de reposo o tras permanecer un tiempo de pie, y que se alivia trascurridos unos pasos. Conforme progresa la enfermedad el dolor limita la actividad física y puede incluso apreciarse un empeoramiento nocturno. El dolor puede referirse a la zona medial del talón o puede irradiarse hacia la zona anterior del pie, siguiendo el arco plantar interno. Sus causas La edad (entre los 40-60 años), el sexo (las mujeres están más predispuestas), el tipo de actividad física, la obesidad, el terreno duro o el calzado inadecuado se consideran factores predisponentes. El pie plano o excesivamente cavo, la hiperpronación (el giro hacia dentro del antepie para apoyar mejor todos los dedos) o la retracción de la musculatura de la pantorrilla, el complejo sóleo-gemelo, se han postulado como causas principales de fasciosis plantar. Algunos de los factores contribuyentes son difíciles de evaluar clínicamente, como el tono muscular, los reflejos, propiocepción, coordinación o elasticidad muscular. Cuándo y por qué se cruza el umbral del dolor, aparece clínicamente la fasciosis o, como en el caso de Pau, la rotura y cuando los pacientes permanecen asintomáticos es una incógnita, como en el caso de las tendinopatías crónicas, otra forma de degeneración del colágeno. Tratamiento El 90% de los pacientes con fasciosis plantar se recupera con medidas conservadoras en semanas o meses. Se ha calculado que el 10% de los pacientes que consultan al médico por esta causa llevan un año de dolor. En las fases de reagudización pueden estar indicadas medidas antiinflamatorias (hielo, fármacos antiinflamatorios), reposo, fisioterapia convencional (estiramientos de la cadena muscular posterior de la pierna, electroterapia, masaje…) y se pueden asociar ortesis nocturnas que evitan la retracción de estas estructuras, aunque son incómodas y no siempre bien toleradas por los pacientes. El tratamiento de fondo está orientado a corregir las causas biomecánicas y a regenerar el tejido dañado de la fascia. Las técnicas para regenerar este tejido son varias y su aplicación dependerá del tiempo de evolución, la gravedad de la lesión y las características del paciente. Entre ellas, las más utilizadas son la electrolisis percutánea intratisular (EPI), el plasma rico en factores de crecimiento (PRFC), la proloterapia y las ondas de choque. Todas estas técnicas buscan acelerar los procesos de reestructuración y curación del tejido dañado y no desinflamarlo, pues en los casos crónicos este no suele ser ya el problema. El papel de la ecografía de alta resolución para la recuperación de nuestros deportistas se multiplica porque, para tratar estas lesiones tan dolorosas solemos hacer un bloqueo del nervio tibial posterior con anestesia. Con el ecógrafo podemos anestesiar este nervio sin dañar la arteria ni el tendón, que van próximos, y luego, ya sin dolor, realizar con absoluta precisión el tratamiento ecoguiado. Si los tratamientos previos no han dado el resultado esperado, se puede plantear la cirugía, aunque se reserva para aquellos pacientes con dolor tras 6-12 meses, sin mejoría con los tratamientos conservadores. La cirugía consiste en “soltar” parcialmente la fascia en la zona de su inserción en el hueso del talón. Puede hacerse de forma mínimamente invasiva con ayuda de un endoscopio, de rayos-x, o guíada por ecografía utilizando agujas o bisturíes especiales designados para este fin. La reincorporación a la vida deportiva puede llevar semanas realizando un entrenamiento progresivo de la fuerza, resistencia y propiocepción, readaptando al paciente a la nueva situación del pie en coordinación con el ortopodólogo, para evitar que la pisada sea dolorosa y el problema vuelva a aparecer. En el caso de Pau, hay que pensar que una rotura espontánea equivale a una cirugía, en este caso programada por La Naturaleza, en la que sus pies, sus tejidos dañados, han cedido por la zona debilitada o deteriorada. A partir de aquí, empezará el proceso de reparación y readaptación de sus pies, un gigante físico y mental que esperamos disfrutar en los “play-off” del presente campeonato. Manuel Villanueva y Antonio Ríos son traumatólogos, especialistas en medicina deportiva y terapias regenerativas. www.doctorvillanueva.com www.doctorantoniorios.com www.tulesiondeportiva.com

martes, 13 de noviembre de 2012

SON LAS MATEMÁTICAS


Las elecciones americanas han tenido un ganador inesperado: los modelos estadísticos. Ya en las elecciones de 2008, un bloguero llamado Nate Silver consiguió una leal audiencia desde su blog a base de predicar el evangelio del rigor, la calma y el análisis de los pronósticos electorales por encima de las opiniones basadas en la “intuición” y el “instinto”. Llegado el momento de la elección, su modelo estadístico, que combinaba todos los datos de encuestas existentes para producir un resultado electoral Estado a Estado, consiguió un éxito enorme al predecir los resultados en todos los Estados menos uno. Tras este éxito, el New York Timesle compró el blog y lo instaló en su primera página en Internet durante esta campaña de 2012.
El análisis que ha llevado a cabo Nate Silver en este ciclo ha sido espectacular por lo razonable, valiente, y al final, correcto. Desde hace muchos meses predecía su modelo estadístico una clara, aunque ajustada, victoria de Obama en el Colegio Electoral. Su argumento básico era que lo importante no era la intención de voto nacional (empatada prácticamente), sino la de los Estados, ya que son estos los que participaban en el Colegio Electoral; que había muchas encuestas estatales en los Estados clave (Ohio, sobre todo); y que todas casi sin excepción predecían victorias ajustadas de Obama. Cada encuesta daba una victoria dentro del margen de error, pero cuando se combinaban todas correctamente y se computaba su impacto en el colegio electoral, se llegaba a una predicción con un alto grado de confianza.

Desde hace meses, un modelo estadístico predecía una clara victoria de Obama
Enfurecida, y convencida de que estas elecciones las tenía ganadas, el ala más dura del partido republicano emprendió un durísimo ataque contra Silver, acusándole de ser un manipulador, ocultar los datos, no entender las encuestas, tener una fórmula compleja, tener una fórmula trivialmente sencilla, etcétera. Apoyando estos ataques se encontraban muchos “opinadores profesionales” de izquierda y derecha, acostumbrados a interpretar tendencias desde su sillón, y que veían en peligro su posición ante los avances de este amateur (y muchos otros que seguían tras sus pasos).
Nate Silver respondió siempre a estos ataques con calma, explicando las matemáticas en los términos más sencillos, aclarando lo que sus datos querían y no querían decir e insistiendo en que no era la carrera justita y ajustada hasta el final que los vendedores de periódicos y los republicanos “duros” querían ver, sino que caminábamos hacia una victoria clara de Obama. Sus discusiones entraban en detalle en asuntos como la correlación entre los movimientos de los distintos Estados, la predictibilidad de la participación, la fiabilidad de diferentes tipos de encuesta. Sus enemigos demostraban continuamente su completa ignorancia de los conceptos estadísticos más básicos, en particular la diferencia entre el tamaño del margen de victoria (un par de puntos) y el que este margen sea o no estadísticamente significativo.
El resultado electoral supuso una victoria para Silver aún mayor que la de 2008. No solo acertó el ganador y su margen, sino también el resultado en todos y cada uno de los Estados. Y siempre, eso sí, insistiendo con humildad en que no tenía ningún mérito, que lo único que hacía era fiarse de los datos y no de su instinto.

Debemos exigir a los Gobiernos que mantengan por encima de todo la inversión en educación
La victoria de Silver es una anécdota, sí. Pero como en el caso de la evaluación cuantitativa de los jugadores de baseball que describe el periodista Michael Lewis en Moneyball(y que es ahora una película de éxito), refleja la victoria de un mundo nuevo, en el que los que son capaces de entender, interpretar y analizar la información derrotan a los especuladores de salón que no saben leer los datos, pero que saben enrollarse como las persianas sobre todo lo que está bajo el sol. Un mundo en el que gana el argumento no el que más cobra, el más prestigioso, o el jefe, sino cualquiera (incluido el más bajo en la jerarquía o el más joven) que sea capaz de hacer el mejor argumento basado en la evidencia empírica.
La revolución que ya ha tenido lugar en la toma de decisiones en finanzas, en baseball, en marketing (con el análisis masivo de bases de datos de compra) y en la política presidencial americana llegará poco a poco a todas las áreas del conocimiento. Y para beneficiarse de ella, habrá que tener un buen conocimiento de estadística y de matemáticas. Y es que las matemáticas no son solo, como dijo Galileo, el lenguaje en el que Dios escribió el universo, sino que son el lenguaje de los datos y la información en la que estamos inundados. Sin entender modelos matemáticos sencillos, lo que estos pueden predecir y lo que no, los supuestos que requieren, la confianza que merecen, es prácticamente imposible participar activamente en campos aparentemente tan poco matemáticos como la biología, la economía, las finanzas, la contabilidad, la sociología, la ciencia climática, la ciencia política, la medicina (¿cuál es la probabilidad de curación en este caso con quimio, con radio o con cirugía?, ¿de qué depende esta probabilidad?), o el marketing.
Nuestros hijos vivirán en este mundo rico en datos, en el que los trabajos manuales bien pagados habrán desaparecido prácticamente, sustituidos por los robots, y en el que la habilidad principal necesaria para ganarse bien la vida será saber manejar datos, información, símbolos, e ideas. Las máquinas no se manipularán con las manos, sino con un teclado, y los maquinistas tendrán que saber programar. El valor añadido en los procesos productivos estará antes de la fabricación (I+D) y después de esta (servicios), no en la fabricación misma. Las decisiones no se tomarán a partir de intuiciones e instintos, sino a partir de una lectura correcta de la evidencia.

Los que entienden, interpretan y analizan la información derrotan a los especuladores de salón
Es sorprendente en este sentido que los españoles acepten sin rechistar la estafa que supone la enseñanza secundaria y universitaria que se imparte en demasiados lugares en España, plagada de profesores que imaginan que enseñar consiste en sentarse en una silla a dictar apuntes (¿no conocerán quizás la moderna invención de la fotocopiadora, la impresora, y el correo electrónico?). El debate sobre enseñanza se centra siempre, en cada uno de los interminables procesos de “reforma” en si clase de religión sí o clase no; y si formación del espíritu nacional español, o mejor espíritu nacional catalán o cántabro. Y podemos estar seguros de que los padres protestarán contra cualquier incidente con la comida, que se echarán a la calle ante cualquier subida de tasas, o fallo en la limpieza de las clases.
Pero estamos por escuchar la primera protesta porque a los niños no se les exige suficiente, porque las clases son demasiado blandas, rutinarias, y memorísticas. Estamos por escuchar la primera protesta porque los chicos salen del colegio, con 16 o con 18 años, sin haber adquirido los tres fundamentos claves necesarios para salir adelante en la economía de conocimiento: un nivel avanzado de confianza en el uso de las matemáticas y la estadística; una capacidad elevada para escribir un argumento, no solo correcto gramaticalmente, sino razonado con claridad y convicción; y un nivel avanzado de inglés. No nos engañemos, sin haber adquirido estos tres fundamentos básicos para participar en la economía del conocimiento, es como si los niños no hubieran pisado la escuela desde los 14 años. Y conseguir esta prioridad requiere no solo que los padres se involucren mucho más y que los colegios exijan mucho más, sino también que el modelo educativo cambie, y que exijamos a los Gobiernos, del signo que sea, que sacrifiquen primero el gasto en cualquiera de los otros dos pilares del Estado de bienestar, sanidad y pensiones, si es estrictamente necesario, pero que mantengan por encima de todo la inversión en capital humano, en educación, absolutamente necesaria para asegurar el futuro del país.
Luis Garicano es catedrático de Economía y Estrategia de la London School of Economics.

sábado, 27 de octubre de 2012

ARTÍCULOS DE OPINIÓN


La hermana mediana    http://youtu.be/uadEGg8F0eY
ALMUDENA GRANDES 31/07/2011
Todo empezó en la playa durante un soleado, plácido fin de semana del mes de mayo.
Su madre siempre había sido gorda. En sus retratos de cría, un poco menos que en el de su primera comunión. En éste, algo menos que en las fotos que se hizo con su novio antes de casarse. En la de su boda, a cambio, ligeramente más delgada, y después de cada parto, más y más gorda cada vez. Su padre, sin embargo, había sido un niño flaco, un muchacho atlético, un joven fuerte, pero fibroso. Ahora estaba casi tan gordo como su madre, igual que su hermano mayor, que siempre había sido gordo, como ella, que nació con cuatro kilos y medio para seguir rompiendo, mes a mes, todas las gráficas del pediatra, como sería muy pronto su hermana pequeña, aquella niña tan mona, tan graciosa en las funciones de fin de curso de la guardería, que a los nueve años ya tenía pechos, caderas anchas de mujer achaparrada.
Ellos eran así, siempre habían sido gordos, y eran felices. Se llevaban bien, se querían, se reían, y los fines de semana se iban al apartamento que tenían en la playa para disfrutar del mar y de tres inmensas neveras portátiles. Así empezó todo. La hermana mediana miró a su padre, a su madre, a su hermano mayor. Miró después su propia barriga desparramándose sobre sus inmensos muslos, y se preguntó si toda la vida iba a tener que llevar un bañador negro. Entonces se levantó, anunció que se iba a dar un paseo y caminó dos kilómetros. Cuando llegó a la punta, se metió en el mar. El agua estaba helada, pero nadó hasta que empezó a sentir calor, e inmediatamente después, que se ahogaba. Se detuvo a recuperar el aliento, nadó de nuevo, se paró otra vez, repitió la operación varias veces y volver fue más fácil, porque las olas la ayudaron, la empujaron hasta la orilla.
Al reunirse con su familia estaba muerta de hambre, porque había forzado el paso para no retrasarse demasiado, pero su determinación sobrevivió a las tarteras que su madre había apilado sobre una mesa plegable. Se comió un filete empanado, sin pan, y una raja de melón. Cuando renunció al helado, su padre le preguntó si se sentía mal. Ella contestó que no, se levantó y echó a andar por la playa en dirección contraria.
En el atasco del domingo por la noche se decidió a pedir cita en el centro de salud. Su médico de cabecera casi se echó a llorar al escucharla. Luego descolgó el teléfono, habló con una endocrina amiga suya y la mandó a su consulta inmediatamente, no fuera a arrepentirse. Estuvo a punto, pero al final entró y le contó la verdad. Que ella no podía hacer dieta, porque adoraba a su familia y todos eran tan gordos o más que ella. Que no quería ofenderles, que no quería insultarles, que no quería problemas. La doctora la miró a los ojos y le prometió que no los iba a tener. Voy a enseñarte a comer, le dijo, con eso será suficiente.
Desde entonces comía cinco veces al día. Por la mañana se llevaba al instituto una manzana, un par de albaricoques o un puñado de cerezas, y cuando su padre se ofrecía a llevarla en coche, le decía que no, que prefería ir a pie, para despejarse. Pronto descubrió que si hacía el camino de vuelta andando rápido, llegaba a comer antes que en autobús. Ponme sólo un cazo, mamá, que no tengo hambre, y no me eches patatas, que he picado mucho en el recreo... No probaba el pan, bebía agua a todas horas, merendaba fruta y a la hora de cenar les decía que no se preocuparan, que ya se haría ella algo, que tenía mucho que estudiar. Cuando todos estaban viendo la tele, entraba en la cocina sin hacer ruido, se hacía medio tomate aliñado, una tortilla francesa, y lavaba la sartén para que nadie se diera cuenta.
Todos se dieron cuenta, porque tenía diecisiete años y adelgazó mucho más deprisa de lo que ella misma se habría atrevido a creer, sobre todo desde que volvieron a la playa para quedarse, a principios de julio, y se convirtió en la campeona de la boya roja, la única bañista que nadaba cuatro veces al día hasta el extremo del canal náutico. Para aquel entonces, el ejercicio ni siquiera le daba hambre, y mientras recorría la playa a paso ligero se sentía bien, contenta, mejor que nunca.
A mediados de agosto, el bañador negro se le había quedado tan grande que se le llenaba de arrugas cuando estaba seco, de bolsas dentro del agua. Mañana quiero ir al mercadillo, anunció una tarde, en un tono cuidadosamente despojado de emoción, igual me compro un bañador, porque éste está ya muy viejo... Nadie la acompañó en su día de su gloria, y por eso, antes de perderse en el barullo de los puestos, pasó por la farmacia, se pesó, comprobó que había perdido un kilo más, y ya eran veintidós.
Al día siguiente estrenó un bañador blanco, alto de pierna, sin hombreras. Le sentaba tan bien que, cuando se agachó para dejar las chanclas debajo de la sombrilla, su hermano mayor se levantó de la toalla.
-¿Qué hay que hacer? -le preguntó solamente.
-Ven conmigo -contestó ella.